Sus declaraciones sobre el hallazgo han generado indignación y rechazo. Al insinuar que podría tratarse de un montaje, el político no solo minimiza la magnitud de la crisis de desapariciones en México, sino que también revictimiza a miles de familias que han dedicado años a buscar a sus seres queridos en busca de respuestas

Las recientes declaraciones de Gerardo Fernández Noroña sobre el hallazgo de un campo de exterminio en Jalisco han desatado una ola de indignación. Insinuar que el descubrimiento de cientos de restos humanos podría ser un “montaje” no solo es irresponsable, sino un insulto a las víctimas y a sus familias, que llevan años buscando justicia en un país donde la impunidad es la norma.
El exdiputado, con su estilo provocador y sin filtros, no midió las consecuencias de sus palabras. ¿Cómo se puede hablar de montaje cuando hay pruebas irrefutables de la brutalidad con la que operan estos grupos criminales?, ¿Cómo se atreve a poner en duda el dolor de quienes han pasado años pegando fichas de búsqueda en postes y preguntando en fiscalías por sus desaparecidos?
No es la primera vez que personajes de la política minimizan la crisis de violencia en México, pero este comentario raya en lo inhumano. Frente a una realidad en la que Jalisco es una de las entidades con más fosas clandestinas en el país, lo que se necesita es acción, no teorías conspirativas que revictimizan a quienes han sufrido pérdidas irreparables.
El hallazgo, no es una estrategia política ni una cortina de humo. Es el reflejo de un Estado fallido en materia de seguridad, donde la delincuencia organizada ha tejido sus redes con total impunidad.
Por lo que, en lugar de lanzar especulaciones sin fundamento, los representantes políticos deberían enfocarse en exigir respuestas, justicia y soluciones reales para enfrentar la crisis humanitaria que vive el país.
Decir que esto es un montaje no solo es un despropósito, es un golpe a la dignidad de las víctimas y un intento de desviar la atención de lo realmente importante: la exigencia de verdad y justicia.